Busqué algunas dualidades con similitudes encontradas, nada sencillo sí me preguntan, pero lo logré con un poco de tiempo; lo logré y ahora trato de retenerla en un estanque diminuto y a veces con un olor a petunias y gardenias.
Preguntaba con ansias sobre el mérito del deseo, sobre el júbilo de lo esperado, sobre las necesidades que todos tenemos. Cargas que por paquetería no tiene precio pues el peso es muy poco.
Cuando pregunté acerca de todo lo que la rodeaba nadie pudo realmente responderme sobre sus movimientos, sobre sus características, sobre lo que pretendía, sobre lo rara y extraña que era y ella misma sabía.
La observé durante mucho tiempo, algo así como un acosador me llamaban, lo era, ciertamente lo era…
Pasaban de las 9 de la mañana, un cuarto me parece, caminé sobre los pasos que ella dio, olí la misma fragancia que se escapo de su pelo, recordé lo que alguna vez fue, lo que ese día se desvaneció. En algún momento recordé una pequeña conversación que pude sostener con ella por más de 5 minutos:
- ¿Otra vez tú? Es que no tienes vida o es acaso, no puedes olvidar ese pequeño incidente, no le des más vueltas y mejor olvídalo.-
- Acaso, bueno no necesariamente me dirijo hacía los mismos pasos, sólo trato de recorrer más allá, digamos que es una parábola, lanzas al vuelo tu mente y ésta indudablemente regresara a un punto de partida, pero yo espero que se le pegue algo de lo que recorrió, de lo que vio..-
- Estás loco ¿sabías que eso no es más que una divagación más de tu memoria? Bueno entonces no has reparado nada y por eso sigues por aquí, menuda vida te cargas.-
- . . . -
- Note tu expresión, no es más que soberbia en un solo paso a la adoración de algo más allá de lo que no comprendes, aprendes o irás a aprehender. No entiendo la necesidad de conocer lo desconocido de lo conocido, el verde no más que verde y el azul, ése puede cambiar depende el fondo. -
- Te contradices no lo crees. Yo creo que siempre habrá más, crearé más y lo verás, será para ti. -
Mientras recordaba esa pequeña conversación lo tenía en mis manos, le daba vueltas incesantemente, contemplaba mi creación y respiraba cada vez más rápido de la emoción, quería correr pero la misma emoción me lo impedía. Una entrada dramática necesitaba, un señuelo rimbombante quizá faltara, yo que sé en la cabeza se regodeaban las ideas y en mi mano se sacudía con fuerza aquel pequeño aparatejo color gris con oxido.
Doblé aquella esquina de siempre, esa donde el café huele a canela y el baguette es barato y con mucha lechuga. Las sillas no habían cambiado, seguían siendo las mismas sillas verdes de mimbre que alguna vez rasgué por accidente y nadie noto, o eso quería creer. A lo lejos la vi, su pelo ondeaba en cascada de ese pequeño cráneo con proporciones perfectas, ese rojizo pelo que tanto la caracterizaba desde niña. Me vislumbro, sostuvo su mirada un rato y no hizo más por un saludo o un movimiento corto en señal de un hola que se perdió no sé hace cuánto tiempo ya.
Me paré justo a un lado de ella y se lo mostré, mostré ese pedazo gris oxidado que tanto anhelaba en dárselo, lo miro fijamente y desvió su mirada hacía mí. Sus ojos de incredulidad crecían a manera lo miraba de nuevo. De repente…
- Lo logré, ahora podrás sostenerlo todo el tiempo. -
-Pero… es que… ¿es lo que creo que es? -
Lo deje lentamente en sus manos y ese pequeño aliento que tenía dentro salió por fin. Terminé, lo impensable ha sido creado, podía ahora mirar más allá de lo escaso y sostener todo en solo una mano.

This obra by Luna de Diapositivas is licensed under a Creative Commons Atribución-No comercial-No Derivadas 2.5 México License.
Based on a work at lunadediapositivas.wordpress.com